YOGA: Saludo al SOL A

El saludo al sol es uno de los ejercicios más comunes en YOGA, en la clase sirve para calentar para el cuerpo y se hace por lo general en la primera parte de la clase. Pero además de calentarnos y prepararnos para otras posturas, el saludo al sol también tienen beneficios para la salud en general y sólo con hacerlo diariamente podemos empezar muy bien el día. Algunos de los beneficios de hacer el saludo al sol regularmente son:

1. Elimina depresiones y ansiedades que se acumulan en el Plexo Solar (Centro de Energía Mayor).
2. Aumenta tu elasticidad y vitalidad.
3. Fortalecet el sistema nervioso.
4. Purifica y oxigena más tu sangre.
5. Aumenta el flujo de energía por todos los chakras o centros energéticos de tu cuerpo.
6. Incrementa la fortaleza y el bienestar general.

Con la práctica regular del Saludo al Sol podrás adquirir un porte y movimientos más elegantes, sintiéndote rejuvenecido y calmado, con fuerzas y energías en todas las partes del cuerpo.

Otros beneficios del Saludo al Sol son que moviliza la columna vertebral, estira la espalda y moviliza piernas, brazos y abdominales.
Este ejercicio de Yoga, asociado a la respiración, sirve para estimular y revitalizar los músculos y los nervios, mejora la circulación y tonifica las articulaciones.

Además ayuda a eliminar la grasa de abdomen, caderas y muslos, fortifica la musculatura de todo el cuerpo, regula el tiroides, tonifica el sistema nervioso, aumenta el ritmo cardiaco y combate la hipertensión, también contribuye a oxigenar la sangre.

1. Empieza en tadasana o la postura de la montaña. Pies juntos o al ancho de las caderas. Palmas juntas a la altura del corazón.

2. Abre el pecho y lleva los brazos hacia arriba haciendo yn pequeño arco con la espalda.

3. Baja tus brazos, doblándote desde las caderas y lleva las puntas de tus dedos o toda la palma al suelo. Tratando de llevar tu cabeza a las rodillas.

4. Lleva tus pies hacia atrás.

5. Sostén la posición de plancha. Si se te hace difícil puedes hacer media plancha apoyando tus rodillas en el piso.

6. Baja tus brazos llevando tu pecho al piso.

7. Estira tus brazos y lleva tu pecho hacia adelante y hacia arriba.

8. Recoge los deditos de tus pies y sube tus caderas hacia arriba. Tu espalda debe estar alineada con tus brazos formando una línea recta. Si se te hace difícil, dobla las rodillas hasta conseguir la alineación. Quédate aquí de 3 a 5 respiraciones.

9. Salta o camina tus pies entre las manos.

10. Lleva tu cabeza a las rodillas y tus dedos o palmas al piso.

11. Lleva tus hombros hacia atrás y tus brazos hacia arriba hasta pegar tus palmas sobre tu cabeza.

12. Lleva tus palmas juntas al pecho.

Repite toda la secuencia de 4 a 5 veces.